Pasé casi una década gestionando el negocio de alimentos de mi familia -inmerso en ingredientes, cadenas de suministro y el acto diario de alimentar a personas. Pero con el tiempo, una pregunta inquietante seguía apareciendo:

¿Qué pasa si un día simplemente no hay suficiente comida para servir?

Esa pregunta me llevó de vuelta a mis raíces -al Kibbutz donde crecí, donde trabajé la tierra y desarrollé una profunda apreciación por los sistemas naturales. Sabía que para marcar una verdadera diferencia debía ir aguas arriba, hacia el origen de los alimentos.

Estudié una licenciatura en Sostenibilidad y Gobierno y me uní al Programa de Emprendimiento Zell en la Universidad Reichman. Y fue allí, rodeado de otros solucionadores de problemas, donde comencé a entender la magnitud de uno de los cuellos de botella más ignorados en la agricultura: la polinización.

La crisis silenciosa en la agricultura

Empecé a investigar la importancia de la polinización y comprendí rápidamente que no es solo un proceso secundario: es un evento crítico en la producción de alimentos. Sin embargo, nuestro sistema global de polinización está bajo creciente presión, debido a varios problemas principales:

  • Los polinizadores silvestres están desapareciendo -con casi un 25% de las especies ya en declive.
  • Las poblaciones de abejas melíferas no siguen el ritmo del creciente nivel de demanda de cultivos dependientes de polinizadores.
  • Las limitaciones biológicas se hacen más evidentes: las abejas melíferas no pueden hacerlo todo.
    Las abejas melíferas son generalistas. Evitan ciertos tipos de flores. Sus ventanas de forrajeo no siempre coinciden con la floración de los cultivos. Y no funcionan bien en condiciones nubladas, frías o ventosas -todas ellas cada vez más comunes debido al cambio climático.
    En el caso del aguacate/palta, por ejemplo, hemos visto claramente el desajuste: la floración máxima a menudo ocurre antes de que las abejas melíferas estén activas. Eso significa menor rendimiento, oportunidades perdidas y sin un verdadero respaldo.
    La pregunta se volvió urgente: ¿cómo aseguramos la seguridad alimentaria cuando la propia polinización es insegura?

El momento Eureka

Esa pregunta me llevó al campo -literalmente-. Comencé a trabajar con productores comerciales, acompañándolos durante la floración y observando cómo colocaban colmena tras colmena en sus huertos… y esperaban lo mejor.

Sentí que todos los demás insumos en la agricultura se habían vuelto precisos y basados en datos -excepto la polinización. Y ahí surgió la chispa: ¿qué pasaría si pudiéramos aportar control, consistencia y certeza a este proceso?

No reemplazando a las abejas, sino construyendo tecnología que apoye a la naturaleza.

Fundando BloomX

Comenzamos con los principios de la bioimitación: comprender cómo poliniza la naturaleza y replicarlo con tecnología.

  • Robee utiliza técnicas de polinización vibrátil para imitar a los abejorros en arándanos, tomates y más.
  • YAHAV 2400 aprovecha la atracción electrostática para replicar la transferencia pegajosa de polen en cultivos de huerto como aguacate/palta y almendras.
  • Y detrás de todo esto hay un motor agronómico impulsado por IA, que predice la ventana óptima de polinización para cada cultivo, variedad y clima -brindando a los productores lo que nunca habían tenido: polinización manejada y controlada.

Es polinización robótica, trabajando en armonía con la naturaleza, basada en datos de campo profundos y conocimiento científico riguroso.

No es reemplazar a la naturaleza. Es mejorarla.

Nuestro objetivo siempre fue mejorar sosteniblemente el rendimiento, al mismo tiempo que apoyamos a las abejas melíferas y reducimos las presiones que enfrentan.

Nuestros sistemas están diseñados para:

  • Cubrir los vacíos cuando las abejas están inactivas.
  • Atender cultivos y regiones donde los polinizadores silvestres están ausentes o son escasos.
  • Trabajar en las primeras horas de la mañana, en días nublados o con tipos de flores que las abejas melíferas evitan.
  • Entregar resultados consistentes y específicos -sin importar el clima ni la fortaleza de la colonia.

Y ya estamos viendo el impacto: mayores rendimientos, mejor uniformidad de la fruta y mayor resiliencia para productores en Israel, Perú, México y Sudáfrica.

Lo que viene:

Nos estamos preparando para lanzar el YAHAV 2400 –nuestra primera plataforma robótica autónoma– en la temporada 2026, que combinará detección de flores, extracción de polen y reaplicación en una sola pasada.
Una sola plataforma podrá polinizar hasta 100 hectáreas (~250 acres) en una temporada.

Creemos que la polinización es una de las palancas más poderosas y menos aprovechadas en la agricultura. Y es hora de brindarle la atención -y la tecnología- que merece.

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Actualmente para agricultores de arándanos y aguacates/paltas (más cultivos estarán disponibles pronto).

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